Dentro del Berlín de David Bowie: Cómo la ciudad transformó su música

Published on mayo 22nd, 2018

El evento Song Stories: Bowie, celebrado en la tienda Sonos Berlín, conmemoró la vida y obra del legendario músico inglés

 

Lunes 21 de mayo de 2018 — Sin Berlín, la música de David Bowie no habría sido la misma. Los años que el cantante pasó en la capital alemana, a finales de los 70s, tuvieron un efecto transformador en el artista y la música que produciría después.Recientemente inauguramos nuestra nueva tienda Sonos en Berlín e invitamos a Tony Visconti, Alison Goldfrapp, Gudrun Gut y Michael Rother a compartir sus memorias de David Bowie y su aclamada “Trilogía Berlín”, así como revisitar el vibrante efecto que tuvo en el panorama cultural de la ciudad, en el evento especial Song Stories: Bowie.El tema “Heroes” de David Bowie resuena como un auténtico himno. Grabado en el renombrado Hansa Studios, ubicado a pocos metros del Muro de Berlín, su legado cultural puede encontrarse en las fibras de la música rock y la cultura pop, desde su lanzamiento en 1977, hasta la fecha. La canción inicia con un lúgubre murmullo que se esconde bajo los acordes estilo Rocksteady, hasta llegar al punto en que la voz de Bowie se resquebraja mientras declara su amor: “Recuerdo estar de pie junto al muro y los disparos sobre nuestras cabezas mientras nos besamos como si nada fuera a derrumbarse”. Es una canción que visualiza la vida con alguien, escrita en un lugar y un momento marcados por la separación; es un tema sobre defender y abrazar las posibilidades del futuro: “Podemos ser héroes, sólo por un día”.

“El sentimiento de la canción era más importante que las palabras, aunque la letra era asombrosa”, dijo Alison Goldfrapp, del dúo de electropop Goldfrapp, durante el evento Bowie Song Stories celebrado recientemente en la tienda Sonos de Berlín.

Goldfrapp fue una de cuatro distinguidos ponentes, invitados a compartir una experiencia personal explorando una canción de la trilogía de álbumes escritos y lanzados por Bowie durante su estancia en Berlín. Cuando “Heroes” se estrenó, Alison era tan sólo una adolescente viviendo en un tranquilo poblado en el sureste de Inglaterra, y Bowie acababa de mudarse a Berlín Oeste en busca de un respiro.

Una década bajo los reflectores de Ziggy Stardust y Thin White Duke dejaron un Bowie inestable y a la merced de las tentaciones del estilo de vida “rocanrolero” de Los Ángeles. Una adictiva relación con la cocaína comprometió la integridad artística e ideológica de Bowie, mientras que secuelas de su dependencia generaron comportamientos erráticos.

“Por un tiempo le perdí el rastro, pues estaba haciendo la película The Man Who Fell to Earth mientras trabajaba en el álbum Station to Station por las tardes y quedándose despierto por las noches, prácticamente sin dormir – se agotó”, menciona el antiguo productor y amigo de Bowie, Tony Visconti, quien recientemente fue premiado con un Grammy por su trabajo en el álbum póstumo Blackstar. “Se requería de un cierto estimulante especial para mantenerlo despierto toda la noche”.

El legendario productor y colaborador de Bowie de toda la vida continuó: “Vino a Europa a desintoxicarse. Tenía que irse a la cama de forma regular. Empezó a comer una vez más. Fue crucial para él y su vida volver aquí y tener un nuevo comienzo”.

Bowie arribó a Berlín Occidental en 1976, cuando la ciudad aún era una ruina devastada por la guerra. “La mayoría de las casas de Berlín fueron abandonadas tal y como estaban”, recuerda Gudrin Gut del grupo alemán de música electrónica experimental, Malaria! “Podías ver los agujeros de bala en las paredes – nada de aburguesamiento”.

“Berlín ha cambiado mucho desde entonces, y Neukölln también. Mucha gente joven se muda ahora a Neukölln, pero no en esos días”, continúa, “aunque, afortunadamente, siempre tuvimos la vida nocturna”.

Fue de esa vida nocturna de donde Bowie obtuvo inspiración, explorando las barreras sonoras y experimentando con texturas ambientales al lado de vanguardistas músicos y productores, incluyendo a Brian Eno. Tomemos la canción “Neukölln” del disco Heroes, por ejemplo. Coescrita por el mismo Eno, los efervescentes y electrizantes sintetizadores dan paso a un coro de drones (técnica musical basada en tonos monofónicos sostenidos o repetidos) dentro de una escena suave y melódica. Fue ahí que Bowie escribió, grabó y lanzó un trío de álbumes, hoy conocidos como la Trilogía Berlín: Low (1976), Lodger (1977) y, por supuesto, Heroes.

“En estos discos él capturó mis sueños, esperanzas y vida”, menciona Gut. “Se apropió del ambiente grisáceo de esa época: Low, Warschau, el muro, el fascismo latente que aún era parte de Alemania, la extraña soledad de Berlín del Oeste, la isla olvidada al borde del Mar Rojo”.

“Cuando escuché Heroes por primera vez fue como sacar mi cabeza por la ventana de un auto muy veloz”, dijo Goldfrapp al recordar los años que pasó bailando con punks hemofílicos en su aislado pueblo rural. “Las agudas e impetuosas notas de la guitarra de Robert Fripp con la interpretación desafiante y anhelante de Bowie me hicieron sentir triunfante, pero a la vez inexplicablemente triste”.

Goldfrapp prosiguió, “se trataba acerca del escape – la idea de poder ser quien quisiera ser en un lugar que ni siquiera sabía que existía”.

Efectivamente, Heroes ofrecía una visión de un futuro juntos, que muchos simplemente no podían concebir hasta la caída del muro en 1989. Entonces, la ciudad se llenó de residentes de todas partes del mundo, y la escena de los clubes clandestinos prosperó con la llegada de nuevos músicos, productores y personas buscando una vía de escape. Alguna vez cubierta en una obscura historia, la ciudad pronto creció tanto económica como artísticamente.

Al morir David Bowie el 10 de enero de 2016, casi cuatro décadas después de su paso por Berlín, la ciudad volvió a unirse una vez más bajo su música. La entrada a su viejo departamento en Hauptstrasse en la municipalidad de Schöneberg se llenó de flores, velas y cartas, mientras “Heroes” se escuchaba a través de un estéreo. Junta, la ciudad recordó al artista que cambió la faz de la música desde sus humildes y dilapidadas calles.

“Para él, Berlín fue un renacer”, comentó Visconti. “Aquí llevó una vida limpia y sencilla”. Lejos de los reflectores de Los Ángeles y de las tentaciones de su antigua vida, Bowie encontró en Berlín una sensación de paz, de renovación. En Los Ángeles, Bowie estaba perdido; en Berlín se encontró a sí mismo, mientras que muchos otros, como Alison Goldfrapp, se encontraron también en la Trilogía Berlín muchos años después.

“Lo único que sé es que, en mi distante pueblo, me encontraba en medio de la pista de baile rodeada de un grupo de punks que podrían empezar a desangrarse en cualquier momento”, dijo Goldfrapp antes de concluir. “Bailar era ratificador y reconfortante, así que mientras bailaba y bailaba con mis héroes, me desprendía de la piel de esa persona que quería dejar de ser”.

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